Hemangiomas y Malformaciones Vasculares

Orientación para Padres

Si tu hijo nació o le ha aparecido una lesión rosada-roja-morada-azul en la piel, lo más importante es tener un buen diagnóstico de lo que tiene. En el caso de los hemangiomas de la infancia es necesario hacer un diagnóstico en las primeras semanas de vida, ya que su crecimiento puede provocar complicaciones y el resultado del tratamiento será más satisfactorio mientras más precozmente se haga la primera evaluación.

Lo primero que se debe realizar es diferenciar si la lesión es un tumor o una malformación vascular. Recuerda que la gran mayoría de las lesiones vasculares de la infancia son benignas, pero en ciertas ubicaciones o la progresión de ellas puede traer complicaciones.
Teniendo un buen diagnóstico se puede entonces plantear el tratamiento óptimo para esa lesión en particular y su forma de seguimiento. El mejor enfoque terapéutico te lo puede plantear aquel especialista que trabaja dentro de un grupo interdisciplinario de anomalías vasculares de la infancia, es decir, alguien que tiene constante contacto con sus pares de otras especialidades y que está en constante actualización en el tema.

Las malformaciones vasculares, en un porcentaje alto, no tienen tratamiento definitivo, sino que el tratamiento mejora el aspecto de la lesión, pero no lo elimina del todo. Los tumores vasculares, por lo general, el tratamiento a largo plazo los resuelve en forma definitiva.

Es importante desde muy pequeños fortalecer la autoestima de nuestros hijos, especialmente aquellos que tengan un aspecto diferente. El objetivo es que se puedan querer tal como son y que se sientan muy amados por sus padres. Para eso es necesario bajar la angustia de los padres y no transmitirla a los hijos.
En resumen, un buen diagnóstico oportuno lleva a un buen tratamiento.

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